Proyecto: Almara – Castellana 62
Cliente: Grupo La Fábrica
Localización: Castellana 62, Madrid, España
Superficie útil: 190.00m² + Exterior 264 m²
Uso: Restaurante
Fecha final de obra: Enero 2026
Diseño: Pablo Baruc
Colabora: , María José Ferreira Fito, Carlota López González
Fotografía: Fernando Alda + Massimiliano Polles
Acabados: Aparici, WOW Cerámica
Iluminación: Dajor, Bover, Faro BCN
Proyecto de restauración inspirado en la riqueza de la cultura Mediterránea.
El grupo La Fábrica con esta propuesta busca en la transitada Castellana de Madrid una burbuja de vida tranquila y pausada, basado en “tomarse el tiempo para disfrutar del placer del momento”. Con el privilegio de disponer de una gran terraza vegetal, con vistas hacia la Castellana, bajo un hotel integrado en un edificio contemporáneo.
Restaurante mediterráneo contemporáneo donde el producto y los materiales empleados deben aportar carácter pero con serenidad. La propuesta pretende crear un espacio que rinda homenaje al mar, al fuego y a la tierra desde la elegancia serena, sin alardes, ni artificios.
Un Mediterráneo reinterpretado, que no se grita ni se pinta de azul, sino que se intuye en cada textura, en cada aroma, en cada silencio. El diseño del espacio —contemporáneo, cálido, luminoso— aprovechando los grandes ventanales de más de 4m de altura, y mirando hacia una jardín que se vuelva a la Castellana. Jardín protegido patrimonialmente, que mantiene su naturaleza salvaje de vegetación aportando un gran frescor tanto a la terraza cubierta como hacia el interior.
Las características del local y su terraza han permitido potenciar la naturaleza del proyecto de crear un ambiente que invita a relajarse, escapar de la ciudad y que inspire tranquilidad y naturaleza.
El acceso se produce desde Castellana, resbalando por un lateral del jardín de 264 m 2 y bordeando la gran terraza cubierta, done entre un bosque ce macetas dejan entrever una espacio confortable entre lonas de azul intenso. Una gran mesa alicatada , bajo un bosque de lámparas presiden es espacio que mira hacía el jardín.
Contrastan este frescor, de azules y verdes con un interior sobre un terrazo de fondo blanco, que sirve del alfombra para crear un espacio cálido y luminoso con paredes de pintura a la Cal. Una gran doble altura que da la bienvenida junto al mueble hosts y barra que juegan geométricamente con las grandes lámparas chilindrinas de cuerda natural.
Luz cálida que combina lámparas de sobremesa, led indirecto para realtar texturas y materiales.
Un entreplanta corona la propuesta con grandes bancos curvos a modo de reservados, y con una mayor intimidad, pero con las vistas hacia el mismo jardín, Finalmente una cocina semi-abierta que transmite la honestidad del proyecto gastronómico que hace de previo a un baño sorprendente que te sumerge en el más profundo del mediterráneo.
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